Con motivo del Día de las Personas Cuidadoras, desde Zahartzaroa queremos poner en valor la figura de estas personas, así como visibilizar las necesidades de formación, atención y cuidado de la salud física, mental y relacional que las tareas de cuidado de personas dependientes conllevan.

Cuidar es una situación que todas las personas a lo largo de la vida experimentamos: somos objeto y sujeto de cuidados. Pero es importante ser conscientes de que la experiencia de cuidado de cada cual es única y está influida por múltiples y variados aspectos como por ejemplo, quién es la persona cuidada, por qué se le cuida, qué relación previa teníamos, la causa y el grado de dependencia, las ayudas y apoyos familiares de que se disponga, la situación de salud de la persona cuidadora, la situación económica, etc.

El cuidador familiar es el pilar del sistema de provisión de cuidados para las personas dependientes, y es el elemento imprescindible para que esta persona pueda seguir viviendo en la comunidad. El cuidador principal es la persona que se responsabiliza de la atención y el cuidado principal de la persona, asumiendo la labor de ayuda cuando se va agravando la situación de la persona dependiente. Su misión es permitir que la persona pueda desenvolverse en su vida diaria, ayudándole a adaptarse a las limitaciones que su dependencia le impone. El rostro de esta persona cuidadora familiar es el de una mujer a partir de los 45 años de edad.

Está claro que cuidar es una carrera de fondo cuyo final es incierto y puede afectar seriamente no sólo a la persona cuidadora y su salud física y mental, sino también al resto de la familia, las relaciones interpersonales, la gestión del tiempo, la situación económica etc.

Desde nuestra intervención profesional hemos de ayudar a concienciar a las familias del gran papel que desempeñan como cuidadores y cuidadoras y de la necesidad de cuidarse a ellas mismas. En definitiva, aprender a cuidarse para cuidar mejor. Las personas cuidadoras deben recordar que forman una parte esencial del cuidado y, por tanto, deben atender sus propias necesidades y cuidarse.

Algunas acciones concretas para apoyar y ayudar a estas personas cuidadoras son las siguientes:

  • Visibilizar y poner en valor la importancia y magnitud de los cuidados en el entorno familiar.
  • Facilitar información clara y adecuada sobre los procesos patológicos que conllevan situaciones de dependencia.
  • Facilitar información y formación básica en relación a las tareas de cuidado y atención en las actividades de la vida diaria de la persona en situación de dependencia.
  • Potenciar recursos que favorezcan a estas personas cuidadoras conocer, reforzar y dotarse de herramientas psicológicas, especialmente en relación a la gestión emocional y la toma de decisiones.
  • Favorecer su participación en foros relacionales de apoyo y acompañamiento en la tarea de cuidar.