El primero de octubre celebramos el Día Internacional de las Personas de Edad. Este año 2016, esta jornada está dedicada a concienciar contra la discriminación de las personas mayores, llamando la atención sobre los estereotipos negativos y las ideas falsas acerca del envejecimiento y desafiando esos estereotipos e ideas.

Nuestra sociedad actual transmite una imagen negativa y estereotipada del envejecimiento y la asocia con vulnerabilidad y dependencia, en lugar de promocionar a una persona mayor activa y protagonista de su propia vida.

Estas creencias erróneas y estereotipos sobre las personas mayores condicionan nuestra actitud al acercarnos a ellas, nuestra forma de valorarles y de relacionarnos con ellas, tanto desde el plano profesional como personal.

En muchas ocasiones tenemos actitudes discriminatorias que nos llevan a minusvalorar a las personas mayores, impidiendo así que propiciemos un envejecimiento en positivo, lo más independiente y autónomo posible, donde la persona sea capaz de tomar sus propias decisiones y valerse por sí misma el mayor tiempo posible. En definitiva, estas actitudes discriminatorias crean entornos que limitan su potencial y afectan a su salud y bienestar.

Hemos de ser conscientes que, si a través de nuestras actitudes personales y profesionales no hacemos frente a esta discriminación, estamos socavando los derechos de las personas mayores, dificultando su contribución a la vida social, económica, cultural y política. El primer paso para superar estos pensamientos estereotipados es reconocer que todas las personas participamos de ellos en mayor o menor medida.

Por otra parte, estas ideas estereotipadas y discriminatorias hacia las personas mayores, influyen negativamente en ellas mismas y en la percepción que tienen sobre su propio proceso de envejecimiento. Así, al tenerlas asumidas e interiorizadas, al infravalorar sus capacidades físicas, mentales y relacionales, se produce una especie de “profecía autocumplida” por falta de motivación y desarrollo de actitudes y hábitos de vida consecuentes de ese sentimiento de indefensión por la creencia de un declinar y dependencia inexorable. Sin embargo, las mismas personas mayores tienen en su mano la posibilidad de ser agentes de su proceso de envejecimiento y transformarlo en un periodo de oportunidades, crecimiento y calidad vinculada al ciclo vital.

En la actualidad, a nivel mundial casi 700 millones de personas son mayores de 60 años. Para 2050, las personas de 60 años o más serán 2.000 millones, esto es, más del 20% de la población mundial.

Desde Zahartzaroa queremos recordar que está claro que es necesario prestar mayor atención a las necesidades particulares de las personas de edad y los problemas a que se enfrentan muchas de ellas, desde una actitud de respeto e igualdad.

No obstante, es igualmente importante reconocer y posibilitar la contribución esencial que la mayoría de los hombres y las mujeres de edad pueden seguir haciendo al funcionamiento de la sociedad si se cuenta con las garantías adecuadas. En este sentido, es necesario recordar el derecho fundamental que compartimos todas las personas en cuanto a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental, el derecho a no ser sometido a tratos inhumanos o degradantes, el derecho a la igualdad ante la ley, y el derecho a un nivel de vida adecuado y sin discriminación por ningún motivo. 

Sitio web oficial del Día Internacional de las Personas de Edad: 

http://www.un.org/es/events/olderpersonsday/