Hoy, 15 de junio, celebramos el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Esta jornada fue designada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 66/127 del 19 de diciembre de 2011, con el ánimo de generar un debate social en torno a un tema tabú, así como de dar respuesta y visibilidad a la promoción y defensa de los derechos de las personas de edad, cuestión urgente y prioritaria.

Desde Zahartzaroa nos sumamos a la celebración de este día y deseamos aportar nuestro granito de arena para promover el reconocimiento y defensa de los derechos y la dignidad de las personas mayores, así como tomar conciencia de esta problemática. Deseamos además que cada profesional miembro de Zahartzaroa podamos participar de manera activa desde nuestro entorno personal y laboral en su erradicación.

El maltrato a las personas mayores, según Naciones Unidas, se puede definir como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”. Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional, sexual y económico. También puede ser el resultado de la negligencia, sea ésta intencional o no.

Las personas mayores a menudo son objeto de malos tratos o no reciben la atención que merecen, cuestión que, sin embargo, pasa con frecuencia inadvertida para la sociedad en general, quien con frecuencia lo asocia con un problema del ámbito privado, subestimándolo y desatendiéndolo. Según datos de la ONU, sin embargo, se estima que entre el 4 y el 6% de las personas mayores de todo el mundo ha sufrido alguna forma de abuso y maltrato. En definitiva, se trata de un problema mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo lo mundo y merece nuestra atención.

Zahartzaroa, como asociación de personas profesionales de la Geriatría y la Gerontología, apuesta por un modelo de atención a las personas mayores respetuoso con su dignidad, centrado en cada persona, la cual tiene una identidad y una biografía concretas y un valor intrínseco, de tal manera que facilitemos, con nuestro desempeño profesional, relaciones, apoyos y oportunidades para que las personas mayores tengan la mejor vida digna y feliz posible.

Buen trato a las personas mayores significa, entre otras cosas:

  •  Tratar a la persona mayor con respeto, con afecto, comprensión, ser tenida en cuenta. La persona mayor debe de ser tratada como adulta, sin hacer diferencias en el trato debidas a su edad. Los buenos y buenas profesionales parten de reconocer a la persona mayor como merecedora de un trato respetuoso con independencia de su edad, sus limitaciones, su forma de pensar o sus costumbres.
  •  Considerar su dignidad y respetar sus derechos y su libertad para elegir cómo quieren vivir y ser cuidados. Además de promover la toma de decisiones, debemos asegurar las condiciones para que sus decisiones sean realmente autónomas. No debemos confundir la incapacidad para hacer cosas con la incapacidad para decidir sobre aquello que les afecta.
  •  Establecer una relación de libertad que nos permita acercarnos a su biografía, a sus valores y a conocer sus preferencias y su concepto de lo que es calidad de vida o buen trato. Informar sin manipulaciones ni coacciones, huyendo del paternalismo y la infantilización, favoreciendo la comprensión de lo que comunicamos y adaptándonos a las dificultades que puedan tener. Escuchar atentamente y fomentar la expresión emocional. Poner en práctica todos los conocimientos, competencias y condiciones propias de la comunicación y relación interpersonal.
  • Fomentar la realización de instrucciones previas o voluntades anticipadas es una forma de promocionar la autonomía de las personas mayores, que debe incorporarse en la actividad cotidiana de las consultas profesionales. Nos pueden allanar el camino para establecer conversaciones sobre el final de la vida que nos permitan conocer sus inquietudes y planificar los cuidados en esa etapa.
  • Reflexionar sobre los prejuicios que podamos tener ante el envejecimiento y mejorar nuestra formación sobre el mismo para cuestionarnos hábitos que no favorecen poner en valor a la persona y mejorar así el trato de las personas mayores que atendemos y cuidamos.

El buen trato a las personas mayores merece que se diseñen estrategias y campañas de sensibilización; que se adapten los modelos de atención y cuidados hacia la individualización y fomento de la autonomía; que se fomente la atención centrada en la persona, garantizando su dignidad y participación; así como garantizar unos servicios y cuidados de calidad, dotando a los servicios sanitarios y sociales de profesionales especialistas en Geriatría y Gerontología.

 El buen trato a las personas mayores es una responsabilidad de todos y todas.